Cristina Fernández Pereda
El presidente de los Estados Unidos George W. Bush y siete de sus máximos responsables hicieron 935 declaraciones falsas sobre la amenaza que suponía Irak en los dos años siguientes a los ataques del 11-S, según un estudio de dos organizaciones no gubernamentales norteamericanas.
El estudio, Iraq-The War Card: Orchestrated Deception on the Path to War (Irak-La Carta Bélica: Una Mentira Orquestada en el camino hacia la Guerra), recoge documentación de cada afirmación oficial (en discursos, ruedas de prensa o entrevistas), hecha por los ocho líderes de la Administración Bush entre el 11 de septiembre de 2001 y el 11 de septiembre de 2003 acerca de la posesión de armas de destrucción masiva por parte del régimen de Sadam Hussein o sus vínculos con Al Qaeda.

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Charles Lewis y Bill Buzenberg
durante la presentación del estudio.
“La Administración Bush llevó al país hacia la guerra basandose en información errónea que propagó metódicamente y que culminó en acción militar contra Irak en Marzo de 2003″, afirmó en Washington, D.C. Charles Lewis, líder del estudio.
El resultado de la investigación es una base de datos de más de 380.000 palabras que recoge las falsas afirmaciones del presidente Bush, el vicepresidente Dick Cheney, la asesora de Seguridad Nacional Condoleeza Rice, el secretario de Estado Colin Powell, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld, el sub-secretario de Defensa Paul Wolfowitz y los responsables de prensa de la Casa Blanca Ari Fleischer y Scout McLellan.
Cada una de las afirmaciones es juxtapuesta con “lo que dijeron frente a la información que conocían en privado”, según declaraciones de Charles Lewis, fundador del Centro para la Integridad Pública y presidente del Fondo para la Independencia del Periodismo, las dos organizaciones responsables del estudio.
El presidente Bush lidera la lista de falsas afirmaciones sobre la posesión de armas de destrucción masiva por parte de Irak y sobre sus vínculos con Al Qaeda, con 260 afirmaciones. Le sigue el entonces secretario de Estado Colin Powell con 254 y el secretario de Defensa Donald Rumsfeld y el responsable de prensa de la Casa Blanca Ari Fleisher con 109.
“Lo que no sabemos es quién dirigió todo esto. Nadie ha tenido acceso a los emails de la Casa Blanca. Nadie sabe nada de las reuniones privadas ni cuándo tuvieron lugar. Nadie se ha adelantado y asumido plena responsabilidad de la campaña que se llevó a cabo”, declaró Lewis en la presentación del estudio en Washington, D.C.
Este artículo fue publicado en la sección Yo, Periodista de www.elpais.com el 24 de Enero de 2007.
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